Ayer tenía que volar a Madrid desde Ámsterdam. No pudo ser.
[Si quieres ver más, el canal oficial del aeropuerto muestra cosas como esta.]
Debido a la nevada monumental que está barriendo Europa, todos los aeropuertos centroeuropeos fueron cayendo como mosas uno tras otro: Munich, Ginebra, París... luego Londres también y Schiphol (Ámsterdam) estuvo operando solo con una pista abierta.
A las 09:30h llegué ya al aeropuerto y me encontré en las pantallas con mi vuelo cancelado (geannuleerd) y prácticamente todos los anteriores con anotaciones en rojo avisando de retrasos (vertraagd). Cuando llegué al mostrador de la compañía para que me ofrecieran una alternativa, todo el resto de vuelos empezaba también a actualizarse como cancelado, cancelado, cancelado... ¡Una fiesta!
Por haber llegado temprano, estaba en un cómodo tercer o cuarto lugar en la fila. Ya habían organizado los típicos separadores en zig-zag en todos los mostradores para organizar las esperas. Además, un par de azafatas con kilómetro y medio de tacón intentaban dar prioridad a los pasajeros con destino transoceánico (Nueva York y San José de Costa Rica fueron los que pude oír).
Entretanto, las horas iban pasando y allí solo 2 personas consiguieron un realojo. Claro que, en vista de lo que fue ocurriendo después, no sé si habrá sido tan buena la idea de conseguir un vuelo para el mismo día. Al tiempo que el aeropuerto se iba llenando de gente, más y más vuelos se iban dando de baja.
En el mostrador nos iban soltando con cuentagotas qué espacios aéreos se encontraban cerrados, qué vuelos iban teniendo que dar la vuelta debido a que no podían sobrevolar esos espacios aéreos y, en resumen, que seguían esperando para ver qué podían ofrecernos. Por otra parte, el aeropuerto empezó a repartir chocolatinas y bebidas, símbolo inequívoco de que aquello iba para largo. Y la nieve seguía cayendo. Hasta que al final, prácticamente todos los vuelos para todo el día acabaron cancelados.
Finalmente, a eso de las 13:15h hablamos con la ventanilla de al lado y conseguimos que se pusieran hasta la friolera de 2 personas a atendernos y conseguí un vuelo para mañana hasta Barcelona. Las previsiones meteorológicas no son mucho mejores que las de ayer u hoy, pero al menos podían tener tiempo para limpiar las pistas.
En cualquier caso, no fue el avión el único medio de transporte afectado. Para volver a casa, tuve que montarme un autobús que tardó 30 minutos en aparecer (cuando debía haber uno cada 10 minutos), que ni siquiera era el que quería coger y que finalmente solo me llevó hasta parte del recorrido porque desde esa hora se cancelaron todos los autobuses de la región de Ámsterdam, me pareció entender (al menos los periféricos). Las caravanas de coches en las carreteras eran interminables, las gasolineras no podían alojar más vehículos, los arcenes estaban plagados de gente rellenando partes de seguros... ¡Un caos!
Además, los trenes sufrieron mil retrasos, desvíos y también cancelaciones; las colas para comprar billetes nacionales e internacionales desesperaban al más paciente de los viajeros y el desconcierto también era generalizado por allí (al menos en la estación de tren de Schiphol).
En resumen, un país paralizado por una nevada que no ha alcanzado más allá de la rodilla, mientras no he visto ni el primer quitanieves ni alguien echando sal. Y lo peor es que esta nevada no ha podido pillar a nadie por sorpresa, ya que vienen anunciándola desde, por lo menos, el lunes.
sábado, 18 de diciembre de 2010
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Frío y nieve
Nuevamente ha llegado el invierno. Cayeron cuatro copos de nieve el lunes y aún siguen ahí. Hoy al salir de casa vi 3.5 grados bajo cero. Pero deja postales como las que acompañan estas líneas.
domingo, 28 de noviembre de 2010
Ya es Navidad
En Ámsterdam, ya estamos celebrándolo.
Aquí el día en que los niños reciben juguetes es el 5 de diciembre, así que es el día grande de Navidad. Y la fecha está próxima. Por otra parte, hace frío (de hecho ayer nevó) y la ciudad de Ámsterdam ha montado en dos plazas lo que ha dado en llamar Winterland.Se trata de todo un complejo para el disfrute del frío, que incluye pista de patinaje, casetas para venta de chucherías, recuerdos, pasteles típicos y demás comida en general, que se pueden disfrutar en Rembrandtplein y Leidseplein. Todo ornamentado con figuras de campanas, estrellas, árboles, renos, duendes, Papá Noeles, nieve, fuentes y luces. Abierto desde muy temprano hasta muy tarde.
Por supuesto, y para animarte a sacar la cartera a pasear, puedes disfrutar de música popular, vino caliente y demás formas de entretenimiento en el bar, donde el ambiente es muy agradable y está la gente pasándoselo bien. En este sentido, es la primera vez, en todo el tiempo que llevo aquí, en la que un establecimiento me ha parecido un bar de verdad y no un restaurante; una pena que desmonten el tenderete pasadas estas fechas.
jueves, 18 de noviembre de 2010
São Martinho
Pues resulta que eso del San Martín está más extendido de lo que yo me creía. Al parecer, en nuestro país vecino aprovechan la época para celebrar una fiesta de la castaña por todo lo alto.
Y en Ámsterdam contamos con una especie de Casa de Portugal, que viene a ser como una porción de tierra lusa en Holanda. El local en cuestión se llama Os Lusitanos, y desde que entras te sientes como en cualquier tasca de Porto (casi todos los del local eran de Lisboa, así que pongo Porto solo por picar). Por esos lares estuvimos el domingo.
Allí escuchamos éxitos populares a base de órgano (como el que hace bailar a más de una cabra en España), los mayores llenando la pista con la dança equivalente a lo que bailan los españoles cuando suenan pasodobles en las verbenas, con la cadena de televisión BIG de fondo retransmitiendo un partido del Benfica contra A Naval. Todo aderezado con Sagres, Super Bock, Vinho verde, vinho do cartão, bolas de bacalhau, licor Beirão y castañas. Impagable. ¡Todo buen rollo y alegría!
Y en Ámsterdam contamos con una especie de Casa de Portugal, que viene a ser como una porción de tierra lusa en Holanda. El local en cuestión se llama Os Lusitanos, y desde que entras te sientes como en cualquier tasca de Porto (casi todos los del local eran de Lisboa, así que pongo Porto solo por picar). Por esos lares estuvimos el domingo.
Allí escuchamos éxitos populares a base de órgano (como el que hace bailar a más de una cabra en España), los mayores llenando la pista con la dança equivalente a lo que bailan los españoles cuando suenan pasodobles en las verbenas, con la cadena de televisión BIG de fondo retransmitiendo un partido del Benfica contra A Naval. Todo aderezado con Sagres, Super Bock, Vinho verde, vinho do cartão, bolas de bacalhau, licor Beirão y castañas. Impagable. ¡Todo buen rollo y alegría!
sábado, 13 de noviembre de 2010
San Martín
El día 11 de noviembre se celebra en Holanda el Sint Maarten (o San Martín). Por lo que he podido ver es el Halloween de los holandeses y los niños van de casa en casa entonando una cancioncilla en busca de caramelos o galletas. Se adornan con luces y llevan velas colgando de un palo para darle color a su actuación. Así que eso es lo que yo vi en mi entrada anterior.
Qué ha llevado a un país calvinista a mantener una tradición tan netamente cristiana es algo que no logro entender, ¿o es que los calvinistas razan a santos? Cuenta la sabiduría popular que San Martín iba cabalgando (antes de ser santo) una noche lluviosa cuando, al doblar una esquina, vio a un mendigo tiritando. Entonces paró, partió su manto en dos y le entregó una de las mitades al vagabundo. Supongo que esa alegoría a la unión fratricida y compartir aquello que uno tiene es lo que lleva a los holandeses a enviar a los niños a la calle a procurarse caramelos.
Y por lo visto es una fiesta popular en Europa, puesto que Francia tuvo día festivo y también he conocido que se celebraron diferentes eventos por todo el Benelux.
Yo, sin embargo, no puedo dejar de pensar que mientras San Martín en Europa es el día de los niños, en España es el día de los cerdos.
Qué ha llevado a un país calvinista a mantener una tradición tan netamente cristiana es algo que no logro entender, ¿o es que los calvinistas razan a santos? Cuenta la sabiduría popular que San Martín iba cabalgando (antes de ser santo) una noche lluviosa cuando, al doblar una esquina, vio a un mendigo tiritando. Entonces paró, partió su manto en dos y le entregó una de las mitades al vagabundo. Supongo que esa alegoría a la unión fratricida y compartir aquello que uno tiene es lo que lleva a los holandeses a enviar a los niños a la calle a procurarse caramelos.
Y por lo visto es una fiesta popular en Europa, puesto que Francia tuvo día festivo y también he conocido que se celebraron diferentes eventos por todo el Benelux.
Yo, sin embargo, no puedo dejar de pensar que mientras San Martín en Europa es el día de los niños, en España es el día de los cerdos.
jueves, 11 de noviembre de 2010
Acta del día: temporal y niños
Hoy por la mañana hacía sol. Hoy por la tarde llovía a mares. Y creo que en este caso es literal (por el ciclo del agua y eso de que las nubes se forman al evaporarse los mares), porque cuando he vuelto del trabajo me ha debido de caer encima todo el mar del norte... ¡a cubos! Me ha costado mucho despegarme la ropa del cuerpo para ponerla a secar. Dudaba entre echarla a lavar y dejarla secar directamente. Más agua no iba a lavarla mejor.
Como esta mojadura no iba a ser especialmente buena para ayudarme con el catarro, después de la ducha calentita de rigor y mientras me preparaba un té, han venido unos 6 niños (ya había pasado la tromba de agua, aparentemente) a la puerta a cantar para pedir el aguinaldo (quiero pensar). Venían decorados con mil luces de esas que venden los chinos en España yendo de bar en bar. Como no he entendido nada y me parecieron demasiado pequeños para darles dinero, además de que no tengo caramelos, se han tenido que conformar con una palmadita en la cabeza cada uno.
Al final me he animado y lo he interpretado como señal divina (lo de la ropa empapada) y he puesto una lavadora.
Como esta mojadura no iba a ser especialmente buena para ayudarme con el catarro, después de la ducha calentita de rigor y mientras me preparaba un té, han venido unos 6 niños (ya había pasado la tromba de agua, aparentemente) a la puerta a cantar para pedir el aguinaldo (quiero pensar). Venían decorados con mil luces de esas que venden los chinos en España yendo de bar en bar. Como no he entendido nada y me parecieron demasiado pequeños para darles dinero, además de que no tengo caramelos, se han tenido que conformar con una palmadita en la cabeza cada uno.
Al final me he animado y lo he interpretado como señal divina (lo de la ropa empapada) y he puesto una lavadora.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Galegos no mundo
Hace poco (o quizás un poco más) me volvieron a comentar que habían empezado a hacer un Españoles por el mundo a la gallega. Resulta que la Televisión de Galicia (o A Galega) emite Galegos no mundo. Y hay un episodio dedicado a Ámsterdam, cómo no. Puedes ver los episodios pulsando aquí.
Después de ver el capítulo de Ámsterdam, un par de comentarios:
Después de ver el capítulo de Ámsterdam, un par de comentarios:
- Me ha gustado cómo lo han hecho. Hablan un poco de historia, arquitectura, modo de vida, estudios y trabajo.
- Muestran todo demasiado idílico, a mi juicio, ya que no han mostrado ni una sola gota de lluvia, ni una nube... ¡y la gente en manga corta! Aunque bueno, eso es cierto; la gente va en manga corta y en pantalones cortos... ¡y hasta en minifalda y sin medias en noviembre! Pero no los gallegos. Al menos no los cuerdos.
- Lo de vivir tropecientos en una casa es habitual (casi necesario, debido al precio). Además, sí que consideran las terrazas de las casas como lugares para hacer barbacoa, solo que no puedes pensar en sus barbacoas como las españolas. No habrá una cantidad ingente de costilla de cerdo adobada del día anterior con ajo, perejil y aceite. Ni chuletas. Ni chorizos criollos. Ni madera de roble en el fuego. Lo suyo aquí es más parecido a una merendola en la playa de las que hacen los veraneantes en España: parrilla comprada en el todo-a-cien (aquí lo llaman Blokker o Kruidvart... lo cual me recuerda que nunca he comentado el tema) que se dobla con solo mirarla y del tamaño justo para alojar a un tiempo dos hamburguesas de canto, hamburguesas prefabricadas industrialmente del Albert-Heijn, mendrugos de restos de pollo ensartados en un pincho y empaquetados en sus bandejas con su salsa viscosa pegoteada a ellos y carbón artificial que no pesa. Todo condimentado con su correspondiente variedad de salsas en contenedores de plástico. ¡Y lo ansían como agua de mayo durante todo el año!
- Estoy de acuerdo con la chica que dice que echa de menos las montañas. ¡Es que aquí no hay ninguna! ¡Quiero ver ríos correr ladera abajo desde lo alto de un valle!
- Corroboro que he oído a gallegos mayores gritando a la parienta lindezas del corte de "María, que é por aquí" a la altura de Waterlooplein, amparados por gorra de marca de piensos aleatoria y la tenue luz anaranjada del alumbrado público de esta ciudad.
- No conozco el restaurante del matrimonio del principio del reportaje. Tengo que buscar.
miércoles, 27 de octubre de 2010
Carnet de conducir
Bueno, pues ya soy oficialmente conductor en Holanda.
Hace un par (eso son dos) de semanas fui al Ayuntamiento y dije: "quiero pedir el carnet europeo" (pero en holandés) (y como la funcionaria de turno no me entendió, probé en inglés y funcionó). Me dieron un numerito y me fui a sentar en la sala de espera, que está acondicionada cual peluquería con revistas y plantitas. Y como el café y el té son gratis, me pillé uno de cada por hacer gasto (no... es broma, solo café).
Mientras me quemaba los dedos tuve que levantarme, porque entre que me dieron el numerito y lo vi en la pantalla junto a un número de ventanilla pasaron escasos 3 minutos. Así que allí me senté, charlé en inglés con la aprendiz de funcionaria (toda vez que la veterana asentía con la cabeza y le indicaba qué teclas pulsar) y de paso eché el azúcar en el café.
Me pidieron el pasaporte y mi carnet de conducir actual, los busqué en mi mochila y cartera (respectivamente) y se los entregué. Revolví el azúcar en el café mientras fueron a preguntar a algún funcionario de tercer nivel (vete tú a saber el qué, porque hablaban holandés del rápido) y finalmente, muy resueltas, me extendieron un papel para cubrir. El momento fue similar al de los dos muchachos en este vídeo.
Después de entregarles una foto y que la pegaran en el documento, me entregaron una fotocopia de este, de la recepción de mi solicitud y de mi carnet de conducir español y me dijeron que entre 4 y 6 semanas me enviarían una notificación por correo.
Pues dicha notificación la recibí ayer así que hoy por la mañana me fui al Ayuntamiento a reclamarlo. Me lo dieron al momento. Esta vez pillé un té (sabor English Blend).
Hace un par (eso son dos) de semanas fui al Ayuntamiento y dije: "quiero pedir el carnet europeo" (pero en holandés) (y como la funcionaria de turno no me entendió, probé en inglés y funcionó). Me dieron un numerito y me fui a sentar en la sala de espera, que está acondicionada cual peluquería con revistas y plantitas. Y como el café y el té son gratis, me pillé uno de cada por hacer gasto (no... es broma, solo café).
Mientras me quemaba los dedos tuve que levantarme, porque entre que me dieron el numerito y lo vi en la pantalla junto a un número de ventanilla pasaron escasos 3 minutos. Así que allí me senté, charlé en inglés con la aprendiz de funcionaria (toda vez que la veterana asentía con la cabeza y le indicaba qué teclas pulsar) y de paso eché el azúcar en el café.
Me pidieron el pasaporte y mi carnet de conducir actual, los busqué en mi mochila y cartera (respectivamente) y se los entregué. Revolví el azúcar en el café mientras fueron a preguntar a algún funcionario de tercer nivel (vete tú a saber el qué, porque hablaban holandés del rápido) y finalmente, muy resueltas, me extendieron un papel para cubrir. El momento fue similar al de los dos muchachos en este vídeo.
Después de entregarles una foto y que la pegaran en el documento, me entregaron una fotocopia de este, de la recepción de mi solicitud y de mi carnet de conducir español y me dijeron que entre 4 y 6 semanas me enviarían una notificación por correo.
Pues dicha notificación la recibí ayer así que hoy por la mañana me fui al Ayuntamiento a reclamarlo. Me lo dieron al momento. Esta vez pillé un té (sabor English Blend).
miércoles, 20 de octubre de 2010
Puesta al día
Bueno, hace 3 semanas o algo así que he vuelto de España.
Allí estuve trabajando desde casa un tiempo (es lo moderno de Holanda, lo de la flexibilidad laboral y muchas otras cosas).
Pero antes de irme para allí:
Allí estuve trabajando desde casa un tiempo (es lo moderno de Holanda, lo de la flexibilidad laboral y muchas otras cosas).
Pero antes de irme para allí:
- España ganó la final del Mundial. ¡Apoteósico! Y los holandeses siguen diciendo que "en la final vale todo" y que las patadas... bueno, que estaban permitidas porque si no el árbitro las habría condenado.
- Estuve haciendo excursiones en bici durante los fines de semana. Así descubrimos toda la zona Waterland y el norte de Ámsterdam (Volendam, Monnickendam, la isla de Marken y toda la costa hacia el sur, de vuelta a Ámsterdam) además de la zona este de Ámsterdam (Weesp, Bussum, Hilversum y la ciudad amurallada de Naarden). Todo es agua y prados, muy bonito de ver.
- Descubrí algún que otro bar/café interesante por la ciudad.
- Inflé las ruedas de la bici, que estaban vacías.
- Cambié la pila de la luz trasera de mi bici, que ya no se encendía.
- Llevé la bici al taller porque la rueda trasera estaba baja al día siguiente.
- Empecé a mirar qué está pasando con mi declaración de la renta, porque no había tenido noticias y se suponía que en julio me iban a decir algo. Sigo esperando.
- Me acerqué al Ayuntamiento a pedir el carnet de conducir europeo. Sigo esperando.
- Me apunté al siguiente nivel del curso de holandés (¡y ya van 3!).
- Estoy pensando en hacerme los abonos anuales de transporte público (12 meses a precio de 10).
- Necesito comprarme un paraguas porque el que tenía... DEP.
- Era de noche. No llovía ni tenía pinta de haber llovido en las 2 horas anteriores
- Fui al supermercado
- Compré 4 cosas y pagué (total: menos de 5 minutos)
- Salí y granizaba como si no hubiera un mañana. Esperé resguardado (total: menos de 5 minutos)
- Me acerqué a la bici, le quité el candado, coloqué la compra colgando del manillar, encendí la luz trasera, encendí la delantera y me monté (total: menos de 5 minutos)
- Al llegar al primer cruce del carril bici me empieza a seguir una moto.
- Al llegar al primer túnel después del primer cruce la moto se me pone a la par y desde ella un tío me grita algo en holandés. Me giro y veo que es la policía. Paramos, él a mi izquierda y un poco hacia atrás. Giro el cuello. Él no suelta el manillar de su moto. Tiene cara risueña y barbita rubia/pelirroja rala. Para ser holandés, bastante rechoncha. El casco le chorrea. No entiendo nada.
- Me pregunta algo en holandés. Pongo cara de estar pensando. Me pregunta en inglés: ¿y tu luz delantera?
- Se la enseño. Asiente, gira la cabeza mirando al frente, gira la cabeza de nuevo hacia a mí: ¡se te está acabando! Subo los hombros con gesto de: ¿y?
- Me da las gracias en holandés y sigue adelante. Le digo "de nada" en holandés y sigo adelante. Sigue sonriendo.
- Tiempo total: menos de 5 minutos.
- Llego a casa, guardo la bici y empieza a diluviar.
domingo, 11 de julio de 2010
Holanda en la final
¡Contra España!
Sé que no tendré mucha credibilidad al comentar que desde el principio soñé con esta final. Aquí ya me han dicho varias personas que podría montar un consultorio junto al pulpo Paul alemán...
Sin embargo, esto es todo un marrón, visto de cerca. Para empezar, ¿adónde voy yo hoy a ver el partido sin jugarme la vida? Luego, si gana España, ¿cómo me presento yo en el trabajo sin que me tiren los pisapapeles a la cabeza? Y si pierde, ¿cómo me presento yo en el trabajo teniendo que aguantar horas y horas de regocijos y picadas?
En cualquier caso, hoy iré al centro de Ámsterdam a ver el partido y defenderé el color azul (que la Furia juega como visitante y van de azulón). Y como espero que gane, luego iré a celebrarlo por ahí. Y si se tercia, visita al Consulado a ver si se estiran y nos dan champán (la idea no es mía, que conste).
Mientras, todo aquí está más naranja aún, si cabe. Museumplein ya tiene las pantallas gigantes instaladas (ayer estuve allí tirado a la sombra de unos pocos árboles mientras las montaban). Hay vendedores ambulantes que ofrecen camisetas naranjas con la histórica final (me acerqué a uno a pedirle si tenía algo más en rojo y me miró mal).
¡¡¡Y también hay cantidad de españoles saliendo de (y entrando en) los coffeeshops!!!
Sé que no tendré mucha credibilidad al comentar que desde el principio soñé con esta final. Aquí ya me han dicho varias personas que podría montar un consultorio junto al pulpo Paul alemán...
Sin embargo, esto es todo un marrón, visto de cerca. Para empezar, ¿adónde voy yo hoy a ver el partido sin jugarme la vida? Luego, si gana España, ¿cómo me presento yo en el trabajo sin que me tiren los pisapapeles a la cabeza? Y si pierde, ¿cómo me presento yo en el trabajo teniendo que aguantar horas y horas de regocijos y picadas?
En cualquier caso, hoy iré al centro de Ámsterdam a ver el partido y defenderé el color azul (que la Furia juega como visitante y van de azulón). Y como espero que gane, luego iré a celebrarlo por ahí. Y si se tercia, visita al Consulado a ver si se estiran y nos dan champán (la idea no es mía, que conste).
Mientras, todo aquí está más naranja aún, si cabe. Museumplein ya tiene las pantallas gigantes instaladas (ayer estuve allí tirado a la sombra de unos pocos árboles mientras las montaban). Hay vendedores ambulantes que ofrecen camisetas naranjas con la histórica final (me acerqué a uno a pedirle si tenía algo más en rojo y me miró mal).
¡¡¡Y también hay cantidad de españoles saliendo de (y entrando en) los coffeeshops!!!
viernes, 2 de julio de 2010
Holanda en semifinales
Tras vencer 2 a 1 a Brasil, la selección holandesa se ha clasificado para semifinales del Mundial.
Esto implica que seguiré teniendo conciertos de vuvuzelas a diestro y siniestro: de los vecinos, en los bares, en las plazas... Una juerga, vamos.
Si además añadimos que Brasil era favorita por haber ganado 5 mundiales previamente, el ego de este pequeño país está, de momento, por las nubes.
Esto implica que seguiré teniendo conciertos de vuvuzelas a diestro y siniestro: de los vecinos, en los bares, en las plazas... Una juerga, vamos.
Si además añadimos que Brasil era favorita por haber ganado 5 mundiales previamente, el ego de este pequeño país está, de momento, por las nubes.
lunes, 28 de junio de 2010
Holanda en cuartos
Holanda avanza en el mundial y la gente sigue vistiéndose de zanahoria (véase, naranja).
En otro orden de cosas, el sábado fui a la playa de Zandvoort aan Zee. Me quemé. Ya no necesito ponerme camisetas rojas para animar a la Furia Roja.
En otro orden de cosas, el sábado fui a la playa de Zandvoort aan Zee. Me quemé. Ya no necesito ponerme camisetas rojas para animar a la Furia Roja.
viernes, 25 de junio de 2010
Holanda pasa de fase
Ayer en Leidseplein no cabía un alfiler. Todo el mundo se arrejuntó para ver el partido de la última ronda de la fase de grupos del mundial.
Por supuesto, todo naranja, como siempre y lleno hasta la bandera (supongo que porque ganó). Y además, como no se hace de noche hasta las mil, pues me imagino que la fiesta siguió largo tiempo (o bueno, lo habría hecho según mis esquemas y teniendo en cuenta mi mentalidad española).
Hoy todo el mundo, sin embargo, se ha puesto gallito preguntándome si España seguiría los pasos de Italia. ¿He dicho ya alguna vez que los holandeses tienen un sentido del humor muy negro?
Bueno, servidos han quedado. Ahora, a ver qué hace La Furia Roja...
Porque, efectivamente, lo único de lo que se habla en este país durante estos días es de fútbol.
Por supuesto, todo naranja, como siempre y lleno hasta la bandera (supongo que porque ganó). Y además, como no se hace de noche hasta las mil, pues me imagino que la fiesta siguió largo tiempo (o bueno, lo habría hecho según mis esquemas y teniendo en cuenta mi mentalidad española).
Hoy todo el mundo, sin embargo, se ha puesto gallito preguntándome si España seguiría los pasos de Italia. ¿He dicho ya alguna vez que los holandeses tienen un sentido del humor muy negro?
Bueno, servidos han quedado. Ahora, a ver qué hace La Furia Roja...
Porque, efectivamente, lo único de lo que se habla en este país durante estos días es de fútbol.
domingo, 20 de junio de 2010
Noche en Ámsterdam
Bueno, tal vez "noche" sea solo un decir.
Para empezar, menú Sorpresa en Kees. El dueño va cada mañana al mercado y compra lo que vea interesante. Luego, cuando tú vas a la mesa, solo te preguntan qué es lo que no te gusta (o si tienes preferencias, por ejemplo, si eres vegetariano) y te van componiendo el menú, sin que tú sepas qué vas a comer hasta que tienes el plato frente a ti.
Y para beber después en el barrio De Pijp, un bar del que no recuerdo el nombre estuvo muy bien, con la gente pasándoselo en grande, aprovechando que no llovía, de fiesta en la calle.
De vuelta a casa, algo curioso; a las 05:00h, el sol ya alumbraba tanto como lo haría a las 12:00h del mediodía.
Para empezar, menú Sorpresa en Kees. El dueño va cada mañana al mercado y compra lo que vea interesante. Luego, cuando tú vas a la mesa, solo te preguntan qué es lo que no te gusta (o si tienes preferencias, por ejemplo, si eres vegetariano) y te van componiendo el menú, sin que tú sepas qué vas a comer hasta que tienes el plato frente a ti.
Y para beber después en el barrio De Pijp, un bar del que no recuerdo el nombre estuvo muy bien, con la gente pasándoselo en grande, aprovechando que no llovía, de fiesta en la calle.
De vuelta a casa, algo curioso; a las 05:00h, el sol ya alumbraba tanto como lo haría a las 12:00h del mediodía.
martes, 15 de junio de 2010
Fiebre por el fútbol
Lo de este país y el fútbol es algo que no deja de sorprenderme. Si bien el Ajax (equipo de Ámsterdam) apenas levanta seguidores, cuando la selección nacional juega por ahí adelante medio país se paraliza (digo medio porque la otra mitad son los extranjeros que tiran de él durante ese periodo).
Para empezar, todo se ha vuelto naranja. Las casas se han cubierto de banderas de plástico que permiten a sus dueños alardear de patriotismo. ¿Alguien encuentra la manera de entrar en la casa de la foto siguiente?
Los coches llevan banderas naranjas con leones pintados (aparentemente los holandeses se identifican con la fuerza del león), ensartadas entre las ventanas y sus raíles. La marca de tiendas Blokker (que no sabría identificar con un comercio concreto, porque vende desde cosas a 1euro hasta electrodomésticos, pasando por películas, discos y artículos de droguería) vende boas naranjas, peluches naranjas, camisas naranjas, menaje naranja... La cadena de supermercados Albert Heijn (aparte de vender boas naranjas), regala peluchitos (véase, "peluches pequeños") naranjas por cada 10euros de compra. La cadena de la competencia, C1000, regala voetbalgogo's (o lo que es lo mismo, gogos de fútbol). Los ¿caramelos? m&m's (esos que se derriten en tu boca y no en tu mano) se venden en una bolsa especial "edición del mundial" que solo incluye los colores de la bandera holandesa (más naranja). En el trabajo, han cambiado las servilletas blancas de papel de toda la vida por otras más grandes, gordas y suaves... de color naranja, por supuesto; además de añadir manteles de papel individuales con el calendario de la competición impreso (para estar al día).
Todo esto, para empezar, decía. Porque, para continuar, todo el mundo ha adaptado su vida al horario del Mundial. Por ejemplo, ayer jugó Holanda contra Dinamarca (con resultado de 2 a 0, para deleite de los lugareños). Durante las dos horas que duró el partido, toda la empresa se arremolinó a verlo ante las pantallas que tenemos desplegadas y que suelen mostrar propaganda corporativa, anuncios de eventos próximos y el estado del tráfico (el otro deporte nacional). Nadie dio palo al agua durante ese tiempo. Y los que lo intentábamos (alguna mirada de reojo siempre se escapa), teníamos que mantener la tensión a raya entre los "huuuuyss", "aaaahs", y vítores que emanaban de las congregaciones.
Sin embargo, no he visto a nadie llevando una camiseta de su selección.
En fin, esta gente de carácter cambiante todavía da sorpresas... Me pregunto qué pasará si mañana yo me pongo a ver jugar a España y hago lo mismo que ellos...
Para empezar, todo se ha vuelto naranja. Las casas se han cubierto de banderas de plástico que permiten a sus dueños alardear de patriotismo. ¿Alguien encuentra la manera de entrar en la casa de la foto siguiente?
Los coches llevan banderas naranjas con leones pintados (aparentemente los holandeses se identifican con la fuerza del león), ensartadas entre las ventanas y sus raíles. La marca de tiendas Blokker (que no sabría identificar con un comercio concreto, porque vende desde cosas a 1euro hasta electrodomésticos, pasando por películas, discos y artículos de droguería) vende boas naranjas, peluches naranjas, camisas naranjas, menaje naranja... La cadena de supermercados Albert Heijn (aparte de vender boas naranjas), regala peluchitos (véase, "peluches pequeños") naranjas por cada 10euros de compra. La cadena de la competencia, C1000, regala voetbalgogo's (o lo que es lo mismo, gogos de fútbol). Los ¿caramelos? m&m's (esos que se derriten en tu boca y no en tu mano) se venden en una bolsa especial "edición del mundial" que solo incluye los colores de la bandera holandesa (más naranja). En el trabajo, han cambiado las servilletas blancas de papel de toda la vida por otras más grandes, gordas y suaves... de color naranja, por supuesto; además de añadir manteles de papel individuales con el calendario de la competición impreso (para estar al día).
Todo esto, para empezar, decía. Porque, para continuar, todo el mundo ha adaptado su vida al horario del Mundial. Por ejemplo, ayer jugó Holanda contra Dinamarca (con resultado de 2 a 0, para deleite de los lugareños). Durante las dos horas que duró el partido, toda la empresa se arremolinó a verlo ante las pantallas que tenemos desplegadas y que suelen mostrar propaganda corporativa, anuncios de eventos próximos y el estado del tráfico (el otro deporte nacional). Nadie dio palo al agua durante ese tiempo. Y los que lo intentábamos (alguna mirada de reojo siempre se escapa), teníamos que mantener la tensión a raya entre los "huuuuyss", "aaaahs", y vítores que emanaban de las congregaciones.
Sin embargo, no he visto a nadie llevando una camiseta de su selección.
En fin, esta gente de carácter cambiante todavía da sorpresas... Me pregunto qué pasará si mañana yo me pongo a ver jugar a España y hago lo mismo que ellos...
miércoles, 2 de junio de 2010
Semana extraña - entrada extraña
Esta semana ha sido de lo más extraño... en todos los sentidos. Esta es una entrada que va tomando un carácter esotérico a medida que va avanzando y al final no llega a ningún lado. Pero es que si no escribo me llegan críticas.
Primero, el fin de semana hizo un tiempo de perros, aunque, de nuevo, todavía no he visto chaparrones de verdad (de los de gotas gordas como puños que hacen desbordar alcantarillas, etc.) y ayer hizo un sol de campeonato, de forma que todo el mundo ha sacado a la calle sus chancletas de meter el dedo gordo.
Después, en el trabajo, cada día causan baja por un día un par de personas diferentes. Esto nos hace bailar las cargas de trabajo y lo convierte todo en un pequeño caos.
Cuando llegué de España, fui a tomar algo con unos amigos portugueses que acababan de volver de Lisboa y que estaban preparando una vuelta al país. También con Rumanos que ya estaban preparando una fiesta para el fin de semana siguiente y un viaje a un concierto en Nijmegen. Además, he tenido videoconferencias con gente de España que quiere venirse por aquí a pasar unos días y otros desde allí me dicen que me acerque a verlos también. Y por teléfono, gente de Inglaterra me sugiere que vaya de visita hasta allí.
España vence a Arabia Saudí de chiripa, en el descuento. Y gracias. Alemania gana Eurovisión después de siglos. Israel decide hacer limpieza en el mar y ataca barcos turcos e Irán sale al paso advirtiendo "ya os lo decía yo". Eso si son fiestas.
¿¡Qué es todo este revuelo generalizado, que nadie quiere estar en su sitio ni!? ¿Tendrá el tiempo loco al personal? ¿El funcionamiento del LHC está alterando algo que no debe? ¿Hace falta reponer David el Gnomo para difundir valores a diestro y siniestro?
Hale, hale, filosofa, amigo lector...
Primero, el fin de semana hizo un tiempo de perros, aunque, de nuevo, todavía no he visto chaparrones de verdad (de los de gotas gordas como puños que hacen desbordar alcantarillas, etc.) y ayer hizo un sol de campeonato, de forma que todo el mundo ha sacado a la calle sus chancletas de meter el dedo gordo.
Después, en el trabajo, cada día causan baja por un día un par de personas diferentes. Esto nos hace bailar las cargas de trabajo y lo convierte todo en un pequeño caos.
Cuando llegué de España, fui a tomar algo con unos amigos portugueses que acababan de volver de Lisboa y que estaban preparando una vuelta al país. También con Rumanos que ya estaban preparando una fiesta para el fin de semana siguiente y un viaje a un concierto en Nijmegen. Además, he tenido videoconferencias con gente de España que quiere venirse por aquí a pasar unos días y otros desde allí me dicen que me acerque a verlos también. Y por teléfono, gente de Inglaterra me sugiere que vaya de visita hasta allí.
España vence a Arabia Saudí de chiripa, en el descuento. Y gracias. Alemania gana Eurovisión después de siglos. Israel decide hacer limpieza en el mar y ataca barcos turcos e Irán sale al paso advirtiendo "ya os lo decía yo". Eso si son fiestas.
¿¡Qué es todo este revuelo generalizado, que nadie quiere estar en su sitio ni!? ¿Tendrá el tiempo loco al personal? ¿El funcionamiento del LHC está alterando algo que no debe? ¿Hace falta reponer David el Gnomo para difundir valores a diestro y siniestro?
Hale, hale, filosofa, amigo lector...
miércoles, 26 de mayo de 2010
Vuelta a Holanda
La última semana la he pasado en España. Hoy he vuelto a Holanda y creo que he vuelvo a sufrir el choque cultural. Sin embargo, creo que el choque más evidente ha sido el tiempo.
Hasta hace menos de 24h estaba en manga corta, bermudas y expectante para cazar cualquier cosa remotamente similar a una corriente de aire perdida capaz de mitigar los 30ºC que teníamos. Sin embargo, según he bajado del avión he necesitado una cazadora para sobrellevar los 12ºC que tenemos aquí...
Hasta hace menos de 24h estaba en manga corta, bermudas y expectante para cazar cualquier cosa remotamente similar a una corriente de aire perdida capaz de mitigar los 30ºC que teníamos. Sin embargo, según he bajado del avión he necesitado una cazadora para sobrellevar los 12ºC que tenemos aquí...
lunes, 10 de mayo de 2010
Eurovision
Sí, amigos, ya tenemos representante de "lepiba" en Eurovision.
Entre el "algo pequeñito" de espagne y esto, me quedo con esto. Hay que escoger el mal menor, y al menos Sieneke tiene un ritmo pegadizo (y el Shalalie este ya no me lo puedo quitar de la cabeza).
Entre el "algo pequeñito" de espagne y esto, me quedo con esto. Hay que escoger el mal menor, y al menos Sieneke tiene un ritmo pegadizo (y el Shalalie este ya no me lo puedo quitar de la cabeza).
miércoles, 5 de mayo de 2010
Día de la memoria
Ayer, como todos los días 4 de mayo, a las 20:00h se celebró un acto en la plaza Dam para conmemorar a los caídos en la II Guerra Mundial. Esto fue lo que pasó:
...y yo estaba allí.
La cámara cenital desde la que se grabaron las imágenes de la estampida en el vídeo, se puede ver en la siguiente foto:
No me encontraba en todo el mogollón, ni escuché al "zumbao" que se puso a gritar durante los dos minutos de silencio vestido de judío ortodoxo, ni vi cómo evacuaban a la familia real, ni entendí nada. Pero sí que vi a la gente revuelta, muchos heridos sobre todo en las rodillas, lloros y caras de susto. Además fui testigo, precisamente, de cómo una manada de policías llevaban por un callejón muy estrecho, al detenido. Lo portaban en volandas, boca abajo, agarrado por sus 4 extremidades, siguiendo estos estrechos callejones, hasta una ancha avenida donde esperaba un furgón enrejado; como si cuatro personas agarraran un saco de patatas por sus cuatro esquinas, vaya. Fue todo bastante impactante.
A las 8:05h, de todas formas, ya se había reanudado el acto, con toda la parafernalia de bandas, ejércitos e invitados y todo siguió sin incidentes.
...y yo estaba allí.
La cámara cenital desde la que se grabaron las imágenes de la estampida en el vídeo, se puede ver en la siguiente foto:
No me encontraba en todo el mogollón, ni escuché al "zumbao" que se puso a gritar durante los dos minutos de silencio vestido de judío ortodoxo, ni vi cómo evacuaban a la familia real, ni entendí nada. Pero sí que vi a la gente revuelta, muchos heridos sobre todo en las rodillas, lloros y caras de susto. Además fui testigo, precisamente, de cómo una manada de policías llevaban por un callejón muy estrecho, al detenido. Lo portaban en volandas, boca abajo, agarrado por sus 4 extremidades, siguiendo estos estrechos callejones, hasta una ancha avenida donde esperaba un furgón enrejado; como si cuatro personas agarraran un saco de patatas por sus cuatro esquinas, vaya. Fue todo bastante impactante.
A las 8:05h, de todas formas, ya se había reanudado el acto, con toda la parafernalia de bandas, ejércitos e invitados y todo siguió sin incidentes.
lunes, 3 de mayo de 2010
El sistema sanitario
Por muy sugerente que sea el título y aunque el tema pueda dar para largo, no va a tratar de váteres (retretes) la entrada de hoy, sino del sistema holandés de salud.
Porque el que suscribe estas líneas (para los de la LOGSE, yo), hace siete días se encontraba a 40°C cuando la temperatura ambiente era de 20°C. Efectivamente, tenía fiebre. La causa: infección de garganta (ahórrate los chistes).
Con lo cual, y a falta de algo mejor que hacer, decidí dejarme caer por el centro médico más cercano. Bueno, quizás no el más cercano, pero sí relativamente próximo. Y bueno, quizás centro médico es una exageración comparado con lo que un español, acostumbrado a losambulatorios centros de salud de la seguridad social, entendería por esas palabras. "Y da gracias", habría que decir. Me propongo aquí explicar mis turbados pensamientos comparativos.
En los Países Bajos de Su Majestad, todo hijo de vecino tiene que tener seguro médico privado. Sí, se pagan impuestos y se paga seguridad social, pero tienes que tener seguro privado obligatoriamente. El mínimo viene a costar alrededor de 100€ al mes. Para que no ocurra como en EE.UU., sin embargo, tú eliges la compañía que quieres que te asegure y ese mínimo de cobertura no hay posibilidad alguna de que dicha compañía te lo deniegue. ¿Quién decide qué incluye ese mínimo? Creo que el gobierno. Y el precio (¿máximo?) de ese mínimo, también. Luego, por supuesto, cada compañía aseguradora ofrece paquetes que incluyen más o menos cosas y ahíte venden la moto entra a funcionar el (libre) juego de la oferta y la demanda; normalmente pagando más, el seguro cubre más. Hasta aquí todo razonable, desde mi punto de vista. Aunque no deja de ser comerciar con la salud.
Sin embargo, con el médico (sí, la persona física que posee estudios y pilota del tema de curarte) ya no te viene a ser lo mismo. En algún punto, todos los galenos en activo tienen que pertenecer a lo que yo he venido a entender como un equivalente al colegio de médicos en España. Cada médico monta su consulta y atiende donde le viene bien (como si fuese un dentista, oftalmólogo, otorrinolaringólogo... de los que pagas aparte en España). Para poder acudir a él, existe la restricción de que tiene que estar cerca de donde tú vives (alguien me ha hablado de "a un máximo de 10 minutos de tu casa"). Si eres ingenuo como yo, pensarás entonces que tendrás uno delante de tu puerta y que tomarás café con él en el bar de tu barrio. Si eres holandés sabrás que hay una falta vergonzosa de facultativos en tu país, que su media de edad no está cerca de la juventud y que su praxis deja bastante que desear. Pero no quiero adelantarme.
El caso es que tú, (buen) ciudadano de a pie, colaborador con el sistema, cuando encuentres un rato en tu (ocupada) vida (recuerda que los holandeses planifican cadapedo que se tiran segundo de su tiempo), debes buscar en las páginas amarillas por la letra h de huisarts (efectivamente, ¡el artista de la casa! (nah, es coña, que artista es kunstenaar)), la lista de médicos cercanos a tu morada (este procedimiento no es broma; es la recomendación que recibí en el Ayuntamiento y en el banco). Una vez compilada tu lista (tampoco te creas que vas a llenar un rollo de papel higiénico), te aclaras la voz, pones carita de pena y llamas para concertar cita con ellos para solicitar vasallaje que tengan la (misericordiosa) bondad de aceptarte como paciente. Da por hecho que no vas a hablar con él en persona, sino con su estresada secretaria. Y "malo será" que alguno no te quiera. Y si resulta que "malo es", pues te jodes tienes que buscar la vida (de nuevo, esto no es broma; conozco gente sin médico por haber sido rechazada). La razón para el rechazo puede variar, desde que "el plazo de inscripción está cerrado" hasta "es que nosotros ese código postal no lo trabajamos" (como si fuera un Telepizza, o una casa de citas, oiga).
Como decía, el procedimiento aplica cuando tienes tiempo y te dedicas al tema en profundidad. En mi caso, que no tenía planeado necesitar socorro próximamente, había dejado de lado esta faceta de mi vida y me encontraba con 40°C y sin médico asignado. En mis delirios estaba yo planteando la estrategia, incluso de acudir a la policía a denunciar denegación de auxilio en caso de que me rechazaran... pero eso debía ser de la fiebre (yo siempre positifo).
De todas formas, tener médico tampoco es la salvación suprema de tu alma. Conocía los relatos de nativos y extranjeros sobre que, en general, cuando llamas para solicitar consulta, te atiende susecretaria enfermera, te pregunta los síntomas y te diagnostica ella por teléfono y es ella misma la que decide en toda su grandeza si te pasas por consulta o te llega con que te administres N pastillas de paracetamol cada X horas; atendiendo a tu edad y lo generosa que esté la muchacha ese día. Y punto en boca. ¡Y pobre de ti que necesites antibióticos!
Estas y otras lindezas me rondaban a mí por la cabeza (no pegué ojo en toda la noche así que había tenido tiempo y tiempo para madurarlas, cocinarlas y atormentarme profundamente con ellas). Eran las 7:45h de la mañana cuando me presenté directamente en la consulta del médico que encontró en internet mi compañero de casa (su médico está más cerca, pero de vacaciones por aquellos días), considerando que empezaban "la ronda" a las 08:00h.
Las dependencias las comparten 3 médicos de nombres y apellidos a cuál más fáciles de leer/pronunciar (y más mientras uno delira) y se reparten una construcción pequeña de una planta con un jardín de infancia (total, si los niños se intercambian los juguetes babados, podrán aceptar también los virus de todo elpueblo barrio). Tanto es así que la sala de espera cuenta con un nutrido set de entretenimiento infantil a base de cubos y material de construcción diverso, que supongo que, cuando se les va acabando el stock, se lo pedirán prestado mutuamente ambos negocios. Pero a lo que iba, que estaba yo allí con cara de muerto, mientras a la mujer no le entraba en la cabeza que alguien hubiera ido allí en pleno siglo XXI sin cita previa, sin médico y sin dignidad a que lo viera un médico. No te creas que se quedó con las ganas de explicarme que debería haber llamado antes de ir, dado que toda la gente que estaba en la sala de espera tenía su turno y que de toda la vida había que respetar esa condición. Así se lo había aprendido ella y así lo iba a aplicar. Todo eso, teniendo en cuenta que la puerta para llamar a los pacientes no paraba de abrirse y cerrarse constantemente, para hacer entrar y salir a los "pacientes" de unas consultas que debían durar 3 minutos y que dichos clientes parecían estar más sanos que los bebés de la puerta de enfrente.
Cuando por fin pudo hacerme un poco de caso (a eso de las 08:00h), la enfermera me pidió que aguardara sentado mientras indagaba si alguno de los 3 médicos de la praktijk podría acogerme en su seno. Así hasta que al cabo de una hora me instó a que pasara a su oficina, me preguntó mi código postal y me pidió que le describiera mis síntomas. Meditó. Hizo una mueca con la boca y pareció pensar algo. Volvió a explicarme que había que pedir cita telefónica y que el sistema holandés de salud exige que, cuando uno está bien, busque médico, etc. etc. etc. para, finalmente, inquirir a bocajarro cuánto tiempo llevo en el país. Quédate con el detalle: ni nombre, ni edad, ni qué tal me encontraba...
Luego se le cayó un papel de notas con publicidad de una panadería que yo le recogí del suelo, me apuntó la hora 15:20h en él y me lo entregó junto con un formulario de inscripción para el doctor A (no voy a desvelar su nombre para no comprometerlo, encima de que me hizo "el favor"). ¡Tenía cita!
—Gracias maja— y me piré a comprar sopitas en el súper para tener algo que comer.
A las 15:15h me presenté, rendido, en la sala de espera con el papeleo cubierto y la tarjeta del seguro. La mujer me indicó amablemente que aguardara en la sala de espera mientras pasaba los datos al ordenador y al poco me llamó el médico por mi segundo apellido. ¿¡Qué narices le pasa a esta gente que no saben usar los nombres de pila!? No le di mucha importancia al formalismo, pero sí se lo di al hecho de que el hombre, de unos 50 años, me tendiera la mano amablemente como si estuviéramos en una reunión de negocios. ¡Sabe Dios lo que tendrá acumulado al cabo del día si a todo enfermo que pasa por allí le da la mano con esa alegría! No pude retirarle la mía así que allí sellamos nuestro vínculo médico-paciente, supongo. Debe de ser su método para infundir confianza...
Luego, sin guantes ni nada y por las bravas, me auscultó, me toqueteó el cuello y me miró la garganta introduciéndome por la boca un palo plano para sujetarme la lengua hasta el estómago. Para comprobar la fiebre, en último lugar, un termómetro por el oído que le marcó 39°C. El diagnóstico: "tienes la garganta roja y ciertas densidades en los laterales del cuello". El tratamiento: "una pastilla al día durante 3 días, de un antibiótico suave" y, para la fiebre, paracetamol.
—¿Cuánto?
—Al gusto.
Y por si en dos días no me bajaba la fiebre, me llevé en el pack un volante para ir al laboratorio a que me hicieran análisis/cultivos/algo.
—¿Y qué más?
—Te pasas por la apotheek (farmacia) a que te den el antibiótico.
—Roger, roger.
La apoteca es como la carnicería: entras, pillas número y te sientas a esperar. Allí, como era la primera vez que iba, me pidieron también la tarjeta del seguro y me inscribieron. Luego previa presentacióndel papelote tamaño A6 mal hecho con letra ilegible de la receta que me había dado mi médico, me dispensaron los antibióticos, 5 folios personalizados con mi nombre detallando las instrucciones en perfecto holandés sobre esos antibióticos (no te confundas, que el prospecto va dentro de la caja igualmente), 3 pegatinas con mi nombre (de las que 2 fueron a la receta y otra la pegó en la caja del antibiótico), más el paracetamol genérico que le pedí yo por mi cuenta y riesgo. Total: pagué 1€ y pico por las 30 pastillas de paracetamol y asumo que el resto lo pagará el seguro. Y ni siquiera tengo eso muy claro porque mi nombre y primer apellido están mal escritos... (¿tan difícil será leer la tarjeta impresa con letra sin serifa del seguro?)
Pero en fin, que fue una odisea. Que no conozco nada del sistema y todo me parece exorbitantemente extraño, farragoso y mercantilista. Afortunadamente todo salió "bien": la fiebre me bajó drásticamente esa misma noche, no necesité ir al laboratorio y al tercer díaresucité ya pude ir a trabajar aunque hablando poquito y sin forzar.
Solo añadiré que, viviendo en el país que ocupa el sexto lugar del mundo en cuanto a Índice de Desarrollo Humano (según datos de 2006 publicados en 2008), jamás podría llegar a pensar que me vería tan desamparado. Porque, si a estas alturas te estás planteando que debería haber acudido a urgencias... ¡mejor no te explico lo que me han contado!
Porque el que suscribe estas líneas (para los de la LOGSE, yo), hace siete días se encontraba a 40°C cuando la temperatura ambiente era de 20°C. Efectivamente, tenía fiebre. La causa: infección de garganta (ahórrate los chistes).
Con lo cual, y a falta de algo mejor que hacer, decidí dejarme caer por el centro médico más cercano. Bueno, quizás no el más cercano, pero sí relativamente próximo. Y bueno, quizás centro médico es una exageración comparado con lo que un español, acostumbrado a los
En los Países Bajos de Su Majestad, todo hijo de vecino tiene que tener seguro médico privado. Sí, se pagan impuestos y se paga seguridad social, pero tienes que tener seguro privado obligatoriamente. El mínimo viene a costar alrededor de 100€ al mes. Para que no ocurra como en EE.UU., sin embargo, tú eliges la compañía que quieres que te asegure y ese mínimo de cobertura no hay posibilidad alguna de que dicha compañía te lo deniegue. ¿Quién decide qué incluye ese mínimo? Creo que el gobierno. Y el precio (¿máximo?) de ese mínimo, también. Luego, por supuesto, cada compañía aseguradora ofrece paquetes que incluyen más o menos cosas y ahí
Sin embargo, con el médico (sí, la persona física que posee estudios y pilota del tema de curarte) ya no te viene a ser lo mismo. En algún punto, todos los galenos en activo tienen que pertenecer a lo que yo he venido a entender como un equivalente al colegio de médicos en España. Cada médico monta su consulta y atiende donde le viene bien (como si fuese un dentista, oftalmólogo, otorrinolaringólogo... de los que pagas aparte en España). Para poder acudir a él, existe la restricción de que tiene que estar cerca de donde tú vives (alguien me ha hablado de "a un máximo de 10 minutos de tu casa"). Si eres ingenuo como yo, pensarás entonces que tendrás uno delante de tu puerta y que tomarás café con él en el bar de tu barrio. Si eres holandés sabrás que hay una falta vergonzosa de facultativos en tu país, que su media de edad no está cerca de la juventud y que su praxis deja bastante que desear. Pero no quiero adelantarme.
El caso es que tú, (buen) ciudadano de a pie, colaborador con el sistema, cuando encuentres un rato en tu (ocupada) vida (recuerda que los holandeses planifican cada
Como decía, el procedimiento aplica cuando tienes tiempo y te dedicas al tema en profundidad. En mi caso, que no tenía planeado necesitar socorro próximamente, había dejado de lado esta faceta de mi vida y me encontraba con 40°C y sin médico asignado. En mis delirios estaba yo planteando la estrategia, incluso de acudir a la policía a denunciar denegación de auxilio en caso de que me rechazaran... pero eso debía ser de la fiebre (yo siempre positifo).
De todas formas, tener médico tampoco es la salvación suprema de tu alma. Conocía los relatos de nativos y extranjeros sobre que, en general, cuando llamas para solicitar consulta, te atiende su
Estas y otras lindezas me rondaban a mí por la cabeza (no pegué ojo en toda la noche así que había tenido tiempo y tiempo para madurarlas, cocinarlas y atormentarme profundamente con ellas). Eran las 7:45h de la mañana cuando me presenté directamente en la consulta del médico que encontró en internet mi compañero de casa (su médico está más cerca, pero de vacaciones por aquellos días), considerando que empezaban "la ronda" a las 08:00h.
Las dependencias las comparten 3 médicos de nombres y apellidos a cuál más fáciles de leer/pronunciar (y más mientras uno delira) y se reparten una construcción pequeña de una planta con un jardín de infancia (total, si los niños se intercambian los juguetes babados, podrán aceptar también los virus de todo el
Cuando por fin pudo hacerme un poco de caso (a eso de las 08:00h), la enfermera me pidió que aguardara sentado mientras indagaba si alguno de los 3 médicos de la praktijk podría acogerme en su seno. Así hasta que al cabo de una hora me instó a que pasara a su oficina, me preguntó mi código postal y me pidió que le describiera mis síntomas. Meditó. Hizo una mueca con la boca y pareció pensar algo. Volvió a explicarme que había que pedir cita telefónica y que el sistema holandés de salud exige que, cuando uno está bien, busque médico, etc. etc. etc. para, finalmente, inquirir a bocajarro cuánto tiempo llevo en el país. Quédate con el detalle: ni nombre, ni edad, ni qué tal me encontraba...
Luego se le cayó un papel de notas con publicidad de una panadería que yo le recogí del suelo, me apuntó la hora 15:20h en él y me lo entregó junto con un formulario de inscripción para el doctor A (no voy a desvelar su nombre para no comprometerlo, encima de que me hizo "el favor"). ¡Tenía cita!
—Gracias maja— y me piré a comprar sopitas en el súper para tener algo que comer.
A las 15:15h me presenté, rendido, en la sala de espera con el papeleo cubierto y la tarjeta del seguro. La mujer me indicó amablemente que aguardara en la sala de espera mientras pasaba los datos al ordenador y al poco me llamó el médico por mi segundo apellido. ¿¡Qué narices le pasa a esta gente que no saben usar los nombres de pila!? No le di mucha importancia al formalismo, pero sí se lo di al hecho de que el hombre, de unos 50 años, me tendiera la mano amablemente como si estuviéramos en una reunión de negocios. ¡Sabe Dios lo que tendrá acumulado al cabo del día si a todo enfermo que pasa por allí le da la mano con esa alegría! No pude retirarle la mía así que allí sellamos nuestro vínculo médico-paciente, supongo. Debe de ser su método para infundir confianza...
Luego, sin guantes ni nada y por las bravas, me auscultó, me toqueteó el cuello y me miró la garganta introduciéndome por la boca un palo plano para sujetarme la lengua hasta el estómago. Para comprobar la fiebre, en último lugar, un termómetro por el oído que le marcó 39°C. El diagnóstico: "tienes la garganta roja y ciertas densidades en los laterales del cuello". El tratamiento: "una pastilla al día durante 3 días, de un antibiótico suave" y, para la fiebre, paracetamol.
—¿Cuánto?
—Al gusto.
Y por si en dos días no me bajaba la fiebre, me llevé en el pack un volante para ir al laboratorio a que me hicieran análisis/cultivos/algo.
—¿Y qué más?
—Te pasas por la apotheek (farmacia) a que te den el antibiótico.
—Roger, roger.
La apoteca es como la carnicería: entras, pillas número y te sientas a esperar. Allí, como era la primera vez que iba, me pidieron también la tarjeta del seguro y me inscribieron. Luego previa presentación
Pero en fin, que fue una odisea. Que no conozco nada del sistema y todo me parece exorbitantemente extraño, farragoso y mercantilista. Afortunadamente todo salió "bien": la fiebre me bajó drásticamente esa misma noche, no necesité ir al laboratorio y al tercer día
Solo añadiré que, viviendo en el país que ocupa el sexto lugar del mundo en cuanto a Índice de Desarrollo Humano (según datos de 2006 publicados en 2008), jamás podría llegar a pensar que me vería tan desamparado. Porque, si a estas alturas te estás planteando que debería haber acudido a urgencias... ¡mejor no te explico lo que me han contado!
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